Naciste para ser Feliz

En primer lugar quiero decir que cualquiera de las ideas que comparta contigo en estos escritos son enseñanzas que la vida me ha regalado a través de personas sabias o experiencias diversas, y por tanto no son mías. Yo solo soy un instrumento para compartirlo contigo.

Como primer tema de mis escritos en este blog quiero preguntarte algo… ¿eres consciente que naciste para ser feliz? Muchas veces nuestras preocupaciones nos hacen olvidar esta idea tan importante y tan potente. Párate y piénsalo. Nacemos con todo lo que necesitamos para ser felices, lo traemos todo “de serie”.

Naces con una curiosidad y una capacidad de aprendizaje casi sin límites, que te lleva a actuar de forma natural. Cuando eres niño y tienes un impulso para actuar, actúas. Sin embargo, a medida que nos hacemos mayores empezamos a estar condicionados por nuestros padres, nuestros cuidadores, nuestros profesores… ¡No hagas esto!, ¡para!, ¡cuidado! Así que llega un momento en el que, cuando vas a hacer algo que sabes que es bueno en tu vida, que está alineado con quién eres, empiezas a pensar, ¡uy! ¿Debo hacer esto?, en lugar de simplemente hacerlo. Es lo que algunos llaman la “parálisis por análisis”. Y sin embargo hay que empezar, aunque no sea perfecto. Naciste curioso para aprender lo que necesitas.

También fue mágico para mí tomar auténtica consciencia de que nacemos con una perseverancia increíble. ¿Sabías que un niño intenta ponerse de pie alrededor de mil veces, antes de caminar firmemente? ¿Parece increíble, verdad?, y sin embargo un niño no se fija en el fracaso, solo tiene en mente ponerse de pie, caminar.
Si piensas en tu felicidad, ¿estás dispuesto a ir a por ella mil veces para lograr lo que de verdad deseas, para ser quien eres?…eso sí es un auténtico compromiso con tu felicidad. Y naciste con esa perseverancia inquebrantable.

Como tercera idea, ¿eres consciente de que naciste confiando de manera natural en los demás? Yo he sido padre recientemente y es una de las cosas que más me llama la atención de mi hijo, la enorme confianza que tiene en sus padres. Y me he dado cuenta de que la confianza en los demás es básica para nuestra felicidad.
Uno de los mayores ejemplos actuales de éxito, Pep Guardiola, dice en la campaña publicitaria de una entidad bancaria que “cada uno tiene que luchar por ser el mejor, pero sin los demás, es imposible”. Y es cierto. Estamos todos conectados. Desconfiar sistemáticamente es cerrarnos puertas, posibilidades, aprendizajes. Y naciste con una confianza ciega.

Naciste curioso para aprender, naciste perseverante, naciste confiando…tú también naciste para ser feliz.